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← Volver a los cuentosANTES DE DORMIR
CUENTO PARA DORMIR · 4–8 AÑOS

Juniper y el estante vacío

Una pequeña lechuza descubre que los recuerdos más tranquilos pueden llenar una biblioteca.

Leer el cuento
Juniper descubre un estante vacío en la biblioteca iluminada por la luna

El estante que suspiraba

Juniper cuidaba la biblioteca nocturna dentro del roble más antiguo. Limpiaba los mapas de la Luna, acomodaba los cojines y devolvía cada libro a su lugar.

Todos los estantes parecían llenos y adormecidos, menos uno. No guardaba ningún libro. Cuando el reloj susurró medianoche, el estante vacío soltó un suspiro diminuto.

Un libro sin palabras

Sobre la mesa Juniper encontró un libro color crema. Sus páginas estaban vacías, pero olían a pino y lluvia de verano.

Bajo la cubierta había cuatro dibujos: una oreja, un corazón, una pluma y un estante. «Quizá este libro necesita una historia que encontremos escuchando», dijo Juniper.

Juniper escucha a una eriza recordar la lluvia sobre las hojas

Lluvia sobre hojas anchas

Fuera, una lluvia suave plateaba el camino. Bajo las hojas estaba la abuela Púas con su chal rojo. Juniper abrió el libro y escuchó.

«Mi primera noche en el bosque tuve miedo», contó la eriza. «Entonces la lluvia tocó las hojas: lento, lento, rápido. Parecía que el bosque decía: “Aquí puedes descansar”.»

La primera bellota

Junto a la colina, la ardilla Rowan sostenía una bellota. «Enterré mi primera bellota en el lugar equivocado», admitió. «La busqué toda la primavera».

Después sonrió. «Años más tarde creció un roble junto a mi ventana. Un error se convirtió en sombra». La pluma de Juniper se movió y apareció una hoja verde.

Una ardilla y una polilla comparten recuerdos junto al libro abierto

Luz de luna entre las alas

En el puente de helechos, Mira esperaba que pasaran las nubes. Recordó la primera vez que la luz de la luna atravesó sus alas.

«Pensé que la Luna había tomado prestados mis colores», dijo. «Luego aprendí que la luz puede cruzar algo pequeño y seguir brillante». Una media luna plateada apareció en la página.

Lo que escuchó Juniper

Juniper leyó las páginas bajo las estrellas. No había grandes batallas ni dragones ruidosos. Solo lluvia, una bellota, una ventana y un ala silenciosa.

Aun así, cada recuerdo agrandaba el bosque. Una historia no necesita ser ruidosa. Solo necesita a alguien que recuerde y a alguien que escuche.

Juniper lee el libro terminado a sus amigos en la biblioteca

El libro encuentra su lugar

De vuelta en la biblioteca, Juniper puso el libro en el estante vacío. Encajó como si la madera lo hubiera esperado. El estante ya no suspiró; crujió con calidez.

En la cubierta brillaban una gota, una hoja, una bellota y una luna. Quedaba un espacio vacío para un recuerdo todavía no contado.

Sitio para mañana

Los amigos se acomodaron alrededor del sillón verde mientras Juniper leía. Antes de la última página, la abuela Púas dormía, la cola de Rowan era una almohada y Mira había plegado sus alas.

Juniper cerró el libro con suavidad. El amanecer tocó la ventana redonda. La biblioteca estaba llena, pero aún tenía sitio para mañana.

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mira y aprende

Palabras nuevas

recuerdoalgo del pasado que conservamos en la mente
admitiócontó algo con sinceridad
brillabandaban una luz suave y constante

pensemos juntos

Hablemos después de leer

  1. ¿Qué recuerdo te gustaría escuchar otra vez?
  2. ¿Qué pequeño recuerdo familiar añadirías al espacio vacío?
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